En el seno de lo profundo, de lo antiestelar; lo fúnebre y esperpéntico, allá donde los hombres jamás se atreven a mirar con serenidad, nació un amorío eternamente inagotable: El de la bella bruja ciega, y el torpe hombre invisible.
(Omar Oliden)
La doña no es para nada un personaje misterioso. De hecho, el único pequeño misterio que puede encajarse tras la Doña se encuentra escondido...
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