La doña no es para nada un personaje misterioso. De hecho, el único pequeño misterio que puede encajarse tras la Doña se encuentra escondido entre la imaginación del lector, pero no porque el personaje se preste para ello, ni mucho menos porque estas líneas presuman una narrativa que pretenda desesperadamente pulir las descripciones de la Doña, sino, más bien, por la propia naturaleza de la lectura. Porque dicen leer es imaginar y, probablemente, imaginar sea lo único especial que tengamos los humanos, pues no importa qué tan común sea sea el objeto, color o sabor que intentemos imaginar, tampoco qué tan similar sea lo imaginado, a lo imaginado por los otros, de alguna forma, en algún pequeño detalle dificil de pronunciar, siempre será diferente al de los demás.
Risueño I: La doña despierta
Casi siete de la mañana. Ya ha pasado buen tiempo, la Doña ya no tiene hijos ni nietos que atender, los niños viven fuera y los hijos ya han crecido. Tiene suerte de tener viva a su madre. Eldía comienza tras rascarse suavamente la nariz y toser un poco. Se levanta entonces, después de un par de vueltas en la cama. La madre aún duerme. Ella avanza. Sale de la habitación que ambas comparten y llega hasta la cocina. Baldes. Hay muchos baldes porque agua no llega por las mañanas y juntarla en recipientes se convierte en una tarea diaria. Bellavista es un lugar pobre, aunque allí por supuesto, nadie se considera pobre, se encuentran tan lejos de los ricos que la pobreza parece ser un estado natural, el mejor, Toma un vaso, lo sumerge en el balde, luego otro, y continua hasta llenar una jarra. Un poco de esa agua será hervida por una simática tetera de acero; el resto, se pondrá al refigrerador dentro de la misma jarra, aguardando allí hasta el almuerzo. Poco después, mientras la Doña freía unos huevos en el sartén, se oye a la madre jadear. Se acerca. La madre está tumbada allí sobre la cama. «Luchita», dice ella. «Buenos días, amá», contesta. Le ofrece la mano, y un poco de papel para que se limpie el sudor. La madre es obesa y de mal sueño, sueña y suda frío. Ella se limpia mientras continúa jadeando, quedándose implícitamente de su vejez y sus dolores.
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